El Gecko Crestado

Originario de Nueva Caledonia. Esta especie fue descrita por primera vez en 1866, durante varios años se realizaron expediciones en busca de este gecko, aunque sin éxito. Esto hizo pensar que podría estar en serio peligro de extinción o ya extinto. Fue en el año 1994 cuando un grupo de herpetólogos avistó algunos especímenes en la Isla de los Pinos tras una tormenta. Estos se hicieron con algunos ejemplares con el fin de reproducirlos en cautividad y para sorpresa de todos, estos geckos han proliferado tan exitosamente, que a día de hoy es posible adquirirlos en ferias o tiendas especializadas a un precio muy competitivo.

Vive en bosques subtropicales (aunque algo más frescos de los que nos imaginamos), donde su pico de mayor actividad se encuentra en el crepúsculo y por la noche, por el día se suelen refugiar. A diferencia de la mayoría de las especies de gecko, esta especie es omnívora y se alimenta de una gran variedad de insectos y frutas.

El hábitat natural del gecko crestado en Grand Terre e Isla de pinos (Pine island) en Nueva Caledonia, consiste en un denso follaje lleno de árboles en flor, arbustos y otras plantas. En esta área, prevalece el Geissoise, un árbol con flores rojas brillantes y que alberga abundante polen y néctar. En esta misma área, durante ciertas estaciones, se encuentran frutas pequeñas como los higos y presumiblemente son una fuente de alimento para los geckos crestados.

Los geckos crestados son omnívoros y se alimentan de plantas y animales. Las observaciones de geckos en su hábitat natural durante la noche revelaron que se aventuraron en las ramas y el follaje para llegar a las flores para alimentarse presumiblemente del néctar. El examen de sus heces reveló que se alimentan principalmente de frutos blandos. También se alimentan de insectos y ocasionalmente de pequeños lagartos, pueden incluso comerse a crías de su propia especie.

Terrario, al tratarse de animales con hábitos arbóreos necesitan un habitáculo donde se priorice la altura frente a la longitud. Los materiales pueden ser cristal, metacrilato, plástico o PVC. Se desaconsejan los terrarios de malla por la dificultad para mantener la humedad. El tamaño mínimo recomendado para un solo ejemplar adulto es 40x40x60 (L x An x Al)

Iluminación, a pesar de tratarse de animales de hábitos nocturnos necesitan un ciclo de día/noche (fotoperiodo). También es aconsejable el uso de bombillas UVA/B para favorecer una correcta asimilación del calcio, aunque inicien su actividad durante la noche no es raro verlos durmiendo sobre alguna rama mientras reciben la radiación.

La temperatura ideal para esta especie son 24-26ºC durante el día con una caída de la temperatura durante la noche a 20-22ºC. En invierno a los ejemplare adultos y sanos se les puede hacer brumar, esto consiste en una especie de hibernación donde el animal aún sigue teniendo cierta actividad, este periodo se inicia a finales del otoño y acaba a principios de la primavera y la temperatura será de 20-22ºC durante el día con una caída de la temperatura de 18-22ºC durante la noche

La humedad en esta especie es muy importante, pues son animales de climas subtropicales, en verano la humedad deberá encontrarse entorno al 60-80%. Durante el invierno, coincidente con la estación seca de Nueva Caledonia, la humedad bajara al 50-60%. Es importante mantener este parámetro de forma correcta para que los animales muden y mantengan una buena salud de la piel.

Cómo preparar mi terrario

Necesitaremos un terrario con unas medidas mínimas de 40x40x60cm (L x An x Al).
Al tratarse de animales arbóreos y de ambiente semitropical es aconsejable preparar un sustrato con drenaje. Para ello añadiremos una capa de arlita (bolas de arcilla) de aproximadamente 2 cm, sobre ella colocaremos una malla o estropajo verde y por encima añadiremos el sustrato en cuestión, por ejemplo fibra de coco (podemos añadir también turba rubia).

Como decoración podemos incorporar al fondo del terrario una plancha de corcho prensado o hacer un fondo 3D nosotros mismos. Para la elaboración del fondo 3D usaremos espuma expansiva de poliuretano, podemos añadirla directamente sobre el fondo del terrario o usar una plancha de corcho blanco para prepararlo fuera del mismo. Si queremos agregar diferentes texturas podemos incorporar planchas de corcho natural e incluso algunas ramas. Una vez seca la espuma de poliuretano aplicaremos silicona negra neutra o elastopur, para pegar la fibra de coco (previamente secada). De esta forma crearemos un fondo 3D con un aspecto muy natural.

Para la iluminación, recomiendo el uso de lámparas UVB, estas hay que cambiarla cada año. También necesitaremos una pantalla donde colocar la bombilla preferiblemente en horizontal. En caso de tener planta naturales puede ser también necesario el uso de luces led.

El sistema de riego, es aconsejable tanto por su comodidad como por su autonomía. Pero no es imprescindible, podemos regar el terrario con un aspersor manual.

Para la decoración usaremos ramas previamente desinfectadas y secadas. Los tubos de corcho hueco de alcornoque son muy recomendables ya que proporcionan lugares donde ocultarse. También podemos incluir refugios de coco y plantas de plástico o naturales, aunque estas últimas no deben haber sido tratadas con químicos y el sustrato debe ser natural (evitar perlita). Desaconsejamos el uso de bambú para la decoración del terrario.

La temperatura debe mantenerse entre 22-26ºC. En invierno puede bajar en ejemplares adultos y sanos a 18-22ºC, de ser necesario pueden incorporarse mantas térmicas en el lateral del terrario por fuera, pegado al cristal dejando medio centímetro entre la manta y el cristal, controlando la temperatura para evitar su rotura.